Teatro Grotesco 2026, propuesta inquietante
Teatro Grotesco 2026, propuesta inquietante

Teatro Grotesco 2026, propuesta inquietante

Teatro Grotesco, una experiencia extrema que descompone la identidad y convierte el escenario en una simulación siniestra inspirada en Thomas Ligotti.

El estreno de Teatro Grotesco, presentado el pasado 14 de enero de 2026 en el Teatro Varsovia, se instala como una de las propuestas más inquietantes y radicales de la escena contemporánea en la Ciudad de México. La obra forma parte del programa Compositores Emergentes Vol. VI, un espacio que se ha consolidado por impulsar cruces arriesgados entre música, teatro y pensamiento escénico.

Bajo la dirección de Luis Alcocer Guerrero, y con el sello de Proyecto Granguiñol Psicotrónico, esta puesta en escena producida por La Reserva Oculta toma como punto de partida los textos narrativos de Thomas Ligotti, figura de culto del horror filosófico contemporáneo, para llevarlos al terreno teatral sin domesticarlos ni traducirlos a fórmulas convencionales.

Un teatro que rechaza la narrativa cómoda

Lejos de construir una adaptación tradicional —con personajes psicológicos definidos, conflictos lineales o diálogos reconocibles—, la propuesta apuesta por una operación más compleja y fiel al espíritu de Ligotti: la palabra como entidad viva. Aquí, el texto no se representa, se encarna.

El escenario se convierte en un espacio de tránsito donde la realidad se revela como simulacro. El “yo” se fragmenta, se diluye, y deja entrever la presencia de algo ajeno, inquietante, que habita los cuerpos. El teatro funciona como metáfora de un mundo vacío, un gran dispositivo donde la identidad es apenas una máscara frágil.

Actores como vehículos de lo desconocido

El elenco conformado por Santiago Alfaro, Andoni Guerrero y Bernardo Kasis Galán sostiene con precisión esa tensión fundamental del teatro grotesco: ser intérpretes y, al mismo tiempo, receptáculos de una voz que no les pertenece del todo.

Sus cuerpos operan como marionetas conscientes, atravesadas por una energía extraña que oscila entre lo poético, lo grotesco y el humor negro. Esta disociación genera momentos de alta intensidad escénica, evocando tanto al Grand Guignol clásico —con su énfasis en la vulnerabilidad material del cuerpo— como a las atmósferas decadentes y perturbadoras que atraviesan la obra de Ligotti.

La música como presencia inquietante

Uno de los grandes aciertos de la puesta es la música original, compuesta por Miguel Aguilar, Sofía Cruces, Martha Hernández, Santiago López y Emiliano Palafox. Lejos de funcionar como simple acompañamiento, el diseño sonoro se integra como un personaje más.

La música irrumpe, incomoda, subraya y expande el vacío ontológico que plantea la obra. Se percibe una colaboración estrecha entre los compositores y la dirección, dando como resultado una capa sonora que no adorna, sino que profundiza la experiencia sensorial y filosófica del montaje.

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Una estética austera cargada de sugestión

El universo visual se construye desde la contención y la coherencia. El diseño de vestuario de Martha Alejandra Vega, junto con la dirección artística de Rodrigo Castillo Filomarino —impulsor del programa Compositores Emergentes—, la asistencia de iluminación de Jessica García y el diseño gráfico de Eduardo Castillo, conforman un paquete estético sobrio pero altamente evocador.

Cada elemento refuerza la sensación de despojo, extrañeza y desestabilización, evitando cualquier exceso decorativo que distraiga del núcleo conceptual de la obra.

Compositores Emergentes: deseo más allá de lo carnal

Dentro del marco de Compositores Emergentes, donde los martes están dedicados a la danza y los miércoles al teatro, la programación gira en torno a una idea expandida del deseo como fuerza motriz: no solo erótica, sino existencial, creativa y oscura.

En ese contexto, Teatro Grotesco destaca como una de las propuestas más audaces y sombrías de la temporada. No es una obra para públicos que buscan entretenimiento inmediato; exige apertura, atención y disposición a ser incomodados.

Una experiencia que persiste

La obra no busca asustar ni complacer de forma convencional. Su objetivo es desestabilizar, sembrar duda y dejar una resonancia que persiste mucho después de terminada la función. El horror aquí no es externo, sino filosófico: la sospecha de que bajo las apariencias no hay un sentido estable que nos sostenga.

Teatro Grotesco se queda rondando en la mente como una pregunta sin respuesta, como una grieta que no se cierra.

Datos útiles

  • Programa: Compositores Emergentes Vol. VI
  • Funciones:
    • Martes: Danza
    • Miércoles: Teatro
  • Horario: 20:00 h
  • Sede: Teatro Varsovia
  • Temporada: Hasta el 28 de enero de 2026

Altamente recomendable para quienes disfrutan del teatro contemporáneo, lo siniestro y las adaptaciones que respetan la naturaleza indomable de sus fuentes literarias.

Fotografía: Rodrigo Castillo Filomarino

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